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Mitad de los niños que trabajan lo hacen de manera gratuita

Niño trabajando

 En dos años hubo un crecimiento  de 39,5%. El 23% de los que laboran no  asisten a clases.

 En dos años, cuando la economía ha tenido ritmos notables de  crecimiento, alivio en el desempleo y caída en las tasas de  pobreza e    indigencia, 416.000 menores entre 5 y 17 años    llegaron al mundo  laboral hasta completar 1’466.000 en el 2011,  es decir, creció 39,5    por ciento.

 Ese aumento del trabajo infantil se produce a pesar de las  campañas  para erradicar esa forma de ocupación, y del momento  saludable de la  economía que llevaría a pensar en una caída de la  ocupación laboral de esos niños y adolescentes.

Por el contrario, dicha tasa registró un verdadero disparo, al pasar de 9,2 por ciento en el 2009 a 13 por ciento en el 2011, lo que constituye un motivo de alarma para la sociedad colombiana, según dijo el director del Dane, Jorge Bustamante, al dar a conocer ayer el panorama del trabajo infantil en el país.

“La situación es muy preocupante porque el objetivo de cualquier sociedad es que sus niños estudien y no que tengan que trabajar”, anotó el directivo al presentar los resultados de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (Enti) 2011, desarrollada por el Dane, el Ministerio del Trabajo y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), con el apoyo del Departamento Nacional de Planeación (DNP) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Y es que, de acuerdo con la Enti, realizada en el cuarto trimestre del año pasado, el 23 por ciento de los niños entre 5 y 17 años que trabajan no asisten a la escuela o colegio precisamente por estar trabajando.

Del total de niños y jóvenes vinculados al mercado laboral, el 54,7 por ciento no recibió ninguna remuneración (en dinero o en especie), mientras que la mayor proporción de quienes obtuvieron algo (28,9 por ciento) reportó haber percibido hasta una cuarta parte de un salario mínimo mensual, es decir, un máximo de 133.900 pesos.

El director de Protección del ICBF, Camilo Domínguez, expresó su enorme preocupación por el incremento considerable (3,8 puntos porcentuales entre el 2009 y el 2011) del trabajo infantil y afirmó que esta situación “es un asunto cultural”.

Por lo menos, la mitad de los niños que trabajan lo hacen por decisión de sus padres, agregó el funcionario, quien explicó que este fenómeno es más rural que urbano y más masculino que femenino.

En efecto, la tasa de ocupación en las cabeceras municipales fue de 10,7 por ciento y en la zona rural, 19,1 por ciento; para todo el país, la tasa femenina fue 8,9 por ciento y la masculina, 16,6 por ciento, casi el doble.

Para el total nacional, la ocupación entre los niños de 5 a 14 años fue 8,6 por ciento, al tiempo que la de los adolescentes de 15 a 17 años fue más del triple: 27,7 por ciento.

Eso es, ni más ni menos, enfatizó Domínguez, una clara vulneración de los derechos de los niños, y reiteró que el 23 por ciento de los que trabajan no estudian, por lo que hizo un llamado a protegerlos y restituirles sus derechos.

“Detrás del trabajo infantil no siempre hay una razón económica. Es necesario cambiar la mentalidad (de los adultos) de que deben trabajar para formarse y aprender”, expresó el director de Protección del ICBF, quien pidió a la comunidad denunciar estos casos ante la entidad.

Según la Enti, el 59 por ciento de los niños y adolescentes trabajadores viven con papá y mamá; el 26,1 por ciento solo con la mamá; el 4,2 por ciento solo con el papá; y el 10,1 por ciento con ninguno de ellos.

En la zona rural, el 67,2 por ciento de esa población vive con papá y mamá, lo que, a juicio de Bustamante, indica que hay más separaciones en la ciudad.

Esto, dijo, debe servirle al ICBF para diseñar políticas focalizadas con el fin de atender adecuadamente esta problemática.

MONTERÍA, DONDE MÁS TRABAJAN LOS NIÑOS

En Bogotá es el 11 por ciento

De las 23 ciudades y áreas metropolitanas donde se realizó la Enti, parte de la cual fue respondida por los propios niños y adolescentes, la mayor tasa de trabajo infantil (18,1 por ciento) la registró Montería, seguida por Bucaramanga (14,4 por ciento), capital que tiene uno de los menores niveles de pobreza, y Cúcuta (13,6 por ciento).

Santa Marta, por el contrario, reporta la menor tasa (4,6 por ciento), seguida por Sincelejo (5,6 por ciento) y Quibdó, que exhibe los mayores niveles de pobreza y empleo en el país.

La capital colombiana ocupa un puesto intermedio, el 11, con una tasa de ocupación infantil de 8 por ciento, por debajo de Cali (8,3 por ciento) y Medellín (8,9 por ciento).

FACTORES CULTURALES TIENEN UN GRAN PESO

El crecimiento del trabajo infantil desde el 9,2 por ciento en el 2009 es algo que ya intuían en la Fundación Telefónica, cuya labor es, precisamente, combatir esa práctica.

Por ello, la directora de la Fundación, Claudia Aparicio, que expresó su tristeza por el aumento de la tasa de ocupación entre los niños y adolescentes, dijo que es necesario comenzar a desligar el discurso del trabajo infantil del de pobreza.

Al respecto, señaló que si bien es cierto que “hay un trabajo infantil asociado a la pobreza, hay otro tipo de trabajo que tiene que ver con unos factores culturales que lo habilitan” y que para combatirlo se requieren estrategias diferentes.

Aparicio enfatizó en la necesidad de que los empresarios del comercio y la hotelería, entre otros sectores que emplean menores, eviten contratación, que las familias comprendan su corresponsabilidad en este fenómeno, que unos y otros entiendan que la explotación infantil es un delito que se agrava cuando es cometido por un familiar, e hizo un llamado para denunciar el trabajo infantil.

LA TELEVISIÓN Y EL VIDEO CONSUMEN EL TIEMPO LIBRE

La Encuesta Nacional de Trabajo Infantil 2011, del Dane, también indagó sobre las actividades que realiza la población de 5 a 17 años en su tiempo libre.

El 96,2 por ciento respondió que ese tiempo lo dedica a ver televisión o películas en video; 82,9 por ciento oye música, pinta o hace manualidades; 64,6 por ciento sale con amigos de su misma edad; 51,5 por ciento navega en Internet y/o chatea; 24,7 por ciento va a cine, teatro u otros eventos culturales, entre otras actividades.

Además, esa población también hace oficios en el hogar: el 82,7 por ciento de los hombres hace mandados y/o mercado, que en las mujeres se reduce al 74 por ciento.

El 81,8 por ciento de los hombres hace limpieza y mantenimiento del hogar, que se eleva al 91 por ciento en las mujeres.

A lavar ollas, platos y loza en general se le mide el 65 por ciento de los hombres y el 82,9 por ciento de las mujeres, que con 30,7 por ciento duplican a los hombres en el oficio de cocinar.

Al sumar el número de niños y de adolescentes que trabajan con los 278.000 que hacen oficios en el hogar por 15 y más horas semanales y no trabajan, la tasa de trabajo infantil ampliado sube a 15,4 por ciento, que equivale a 1’743.000 personas.

Redacción de Economía y Negocios

Noticia suministrada por: http://www.portafolio.co
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