“¿Cómo asegurar el bienestar de los ciudadanos más jóvenes en sociedades profundamente desiguales y segregadas socialmente?
“Cómo cerrar las brechas entre niños, niñas y adolescentes de diferentes clases sociales, regiones y grupos étnicos e incluso entre quienes viven en los centros urbanos?
“¿Cómo contar con políticas para la infancia y la adolescencia que no se basen en las visiones tradicionales que han demostrado su fracaso, así como en las prácticas tradicionales, en favor de políticas que en su fundamentación, gestión y evaluación abran nuevas perspectivas para la niñez y al mismo tiempo para las políticas sociales de América Latina?”

Estas son algunas  de las preguntas que plantea Lo esencial no puede ser invisible a los ojos: pobreza e infancia en América Latina, la publicación que recopila importantes trabajos de investigadores de Colombia, Perú, México, Argentina, Chile y otros países de la región, quienes respondieron al llamado internacional que se hizo en 2014 durante el Seminario Internacional ‘Pobreza infantil, políticas públicas y democracia’, organizado por Equidad para la Infancia y Comparative Research Programme on Poverty (CROP), con apoyo de Flacso y la Universidad Autónoma de México (UNAM).

Los trabajos fueron seleccionados por un riguroso comité académico que buscó investigaciones que sirvieran como material inicial para reflexionar sobre la pobreza y las inequidades en la niñez de América Latina, así como posibles maneras de abordaje.

“El propósito central del libro es hacer énfasis en que el debate sobre la pobreza en América Latina, en particular en la niñez y la adolescencia, debe ser parte de las discusiones que se han dado a nivel global con respecto a la justicia, la libertad, la ciudadanía, la identidad, la participación, y la paz”, dice el texto.

De igual forma, “busca dar impulsos a los esfuerzos en nuestra región por generar un pensamiento propio, que se fundamente en la capacidad de resistencia y de generación de alternativas de la población sin que se limite a las visiones y prácticas tradicionales de formular e implementar políticas sociales”.

En ese sentido,  propone que en los debates se reflexione sobre cómo se articulan nuevas y viejas desigualdades en la restricción de los derechos y el ejercicio de la ciudadanía de niños, niñas y adolescentes. Que en las aproximaciones a la temática de la pobreza y la desigualdad se vea la relación estrecha con la justicia social y la ciudadanía.

Una publicación regional

La publicación está precedida por una labor liderada por el Grupo de Trabajo para la Investigación-Acción sobre Pobreza e Inequidades en la Infancia. El Grupo Coordinador estuvo conformado por investigadores de diferentes organizaciones como Equidad para la Infancia América Latina, Flacso-Argentina y el Observatorio sobre Infancia de la Universidad Nacional y CINDE, las dos de Colombia.

Como bien plantean todas ellas en la introducción, si bien es cierto que en la última década tanto la pobreza como la pobreza extrema han disminuido, “en 2011 el 40,5 % de los niños eran pobres y el 16,3 % estaba en condiciones extremas con el agravante de ser aún la región más desigual del mundo”.

Eso muestra que en el contexto general, el mundo está viviendo tal vez la crisis general más profunda desde los años 20 del siglo pasado, además porque en América Latina los crecimientos no se dan de manera sostenible y la inequidad sigue prevaleciendo.

De igual forma, la publicación señala que aunque existen en la región políticas públicas y avances legislativos que buscan la garantía de los derechos de niños, niñas y adolescentes, “los niños y niñas de los sectores más excluidos crecen como ciudadanos de segunda, sin derecho a tener derechos y con una conciencia clara del lugar de subordinación que ocupan en la sociedad”, asegura.

Unas de las preocupaciones que se manifiestan en el documento son las condiciones de desigualdad que se dan adentro del hogar por cuestiones de género, edad, etnia, etc.; las relaciones con el territorio que tienen que ver con movilidad, inseguridad, calidad de los espacios públicos, servicios y trabajo decente; y, finalmente, lo que implica la transmisión de generación en generación de la pobreza o estar en dicha condición en diferentes momentos de la vida.

Por eso, los autores piden que las políticas tengan real impacto en la calidad de vida de la niñez y contribuyan a superar los desequilibrios e inequidades hoy existentes.

En últimas, la publicación hace un llamado a políticos, investigadores y activistas, para que actúen de manera inmediata con el fin de poner la reducción de la pobreza infantil y la inequidad como un punto central de sus agendas. Para que utilicen su influencia y poder para asegurar que la infancia reciba la prioridad que merece en las políticas de nivel internacional, regional y nacional.

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