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Save de Children contra el zika en Norte de Santander y Córdoba

Estos dos departamentos, sobre todo Norte de Santander, han presentado altas cifras de casos de esta enfermedad. El almacenamiento de agua aumenta la propagación del mosquito trasmisor, la organización adelanta estrategias de prevención.

Hasta el momento, se han notificado en Colombia 3.292 casos confirmados de zika, enfermedad trasmitida por el vector Aedes aegypti; Norte de Santander presenta el mayor número con 824. Por esta razón, la organización Save The Children está adelantando acciones tanto en este departamento como en Córdoba para evitar la propagación del virus.

Las condiciones sociales, la temperatura y la altura hacen que Cúcuta (Norte de Santander) sea un lugar propicio para el mosquito trasmisor. Según Leonardo Durán, subsecretario de salud de Cúcuta, el mosquito ha convivido con ellos durante varios años, pero ha creado resistencia.

“Los problemas sociales que más afectan son la falta de acceso al agua y la cultura de almacenamiento de agua. La gente la acumula porque no pueden acceder a ella fácilmente y la dejan sin tapas, sin protección, porque no tienen acceso a recipientes de almacenamiento adecuados. Tienen piscinas con agua estancada. Esto es también por la sequía y por el racionamiento”, señala Durán en el boletín externo de Save The Children.

Héctor Alaya, de la Secretaría de Salud, asegura que “las zonas más afectadas de Cúcuta son las que tienen peores condiciones de vivienda porque acumulan el agua en llantas, botellas…”

En este departamento también se han presentado casos de Guillain-Barré, un trastorno inmunitario que ocasiona entre otros síntomas debilidad y parálisis. Este trastorno ha sido asociado al zika; sin embargo, según menciona el boletín, el zika puede desencadenarlo si la persona estaba predispuesta a sufrirlo.

En respuesta a la situación de estos departamentos,  Save The Chidren está haciendo trabajos de  prevención y en conjunto con instituciones nacionales, locales y con la comunidad; especialmente con el Ministerio y las Secretarías de Salud, coordina acciones.

“Se está trabajando de manera conjunta con el Ministerio de Salud para concienciar y controlar la reproducción de mosquitos a través de la estrategia del ministerio ‘Sensibilización masiva y Comunicación’. Esto incluirá visitas casa por casa, mensajes de salud a través de la radio y la televisión, anuncios en el transporte público y en las calles, comunicación en los barrios más afectados y con el mayor número de mujeres embarazadas”, dice el boletín. Además, junto con el ministerio, está realizando actividades de control del vector.

Por otro lado, la organización está adelantando acciones para la salud sexual y reproductiva, el uso de métodos de protección y el apoyo a mujeres embarazadas. Junto con la Secretaría de Salud de Cúcuta está desarrollando el plan de emergencia ‘Instituciones Educativas Libres de Aedes’, en el cual, por una parte, los niños, niñas y adolescentes involucrados en un plan de sensibilización informan a sus familias y comunidad sobre el zika; y, por otra, se ponen  trampas para los mosquitos.

Casos en Cúcuta

Katherine y su hija Sharick, de ocho años, viven en Cúcuta. Las dos tuvieron chikunguña y en diciembre zika, así como su familia y casi todas las personas del barrio donde viven.

“Desde entonces, quitamos el agua estancada que había en la casa, en llantas y en botellas, pero nosotros no tenemos tanque de agua potable, por eso tenemos que guardar agua en unos tanques porque aquí no hay agua en las casas”, dice Katherine.

Katherine llegó de Venezuela junto con su esposo e hija, dejando todo en ese país por el cierre de la frontera, a vivir en la casa de su mamá, junto con ella y su hermano de 10 años. Está esperando su segundo hijo y dice que desde que tuvo zika le duele mucho la cabeza, perdió fuerza en las manos y tiene problemas de tensión.

Sharick empezó con fiebre, dolor de hueso y palidez. Después tuvo un brote en la piel, no comía, casi no hablaba, ni corría, el dolor pasó a las piernas y comenzó a perder movilidad. Ingresó al hospital por aparente Guillain-Barré, pero seis días después el médico dijo que no era ese trastorno.

“Le dieron el alta. Y ahora a la niña le duelen cada vez más los huesitos de las cejas, le duelen cada vez más los ojos y tiene problemas para cerrarlos. Le duele la cabeza todo el tiempo. Pero no me han dado cita en el médico hasta dentro de dos meses”, concluye Katherine.

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