DeclaracionAldeas
#NiñasNoMadres
noviembre 7, 2017

En 10 colegios de Montería, Cartagena y Tocancipá, aprenden hábitos saludables

Unos juegan fútbol, otros saltan lazo, unos más persiguen a sus compañeros para poncharlos y otros tantos atienden las instrucciones de Marlín Pájaro, la ludotecaria que cada semana va a enseñarles nuevos juegos para que tengan un recreo chévere, mientras aprenden cómo alimentarse de manera balanceada, hidratarse correctamente y hacer ejercicio diario.

Esto ocurre en el colegio Bayunca, la institución ubicada en el corregimiento del mismo nombre, a cuarenta minutos de Cartagena, donde conviven vendedores ambulantes y otras buenas personas que buscan el sustento diario para la familia.

En Tocancipá (Cundinamarca), en la sede Antonia Santos Verganzo del Instituto Técnico Industrial, los niños también están jugando. En su caso varios tienen una especie de tapete plástico con los grupos alimenticios dibujados. Su juego consiste en que el maestro enuncia un alimento y el niño salta sobre el grupo al que pertenece.En otro corrillo de niños unos juegan al salpicón diciendo las frutas que más les gustan.

“Es más difícil que los niños aprendan que deben alimentarse bien si uno está dando una charla rígida. Hemos notado que los estudiantes han cambiado el concepto que tienen de las verduras, de las frutas, porque lo están aprendiendo jugando”, cuenta Rachel Caravallo García, coordinadora de convivencia de la Institución Educativa El Salvador, en el barrio Nelson Mandela, en Cartagena.

El juego ha sido la clave en el cambio de actitud de los alumnos de estas instituciones educativas y de otras de Montería, donde por dos años aprendieron hábitos saludables de la mano de Ludonutrición. El proyecto de Fundación FEMSA y Corporación Juego y Niñez, que benefició a 4.005 escolares y a sus familias en diez instituciones educativas de Cartagena, Tocancipá y Montería.

“Niños, niñas, docentes y padres, a través del juego, comprendieron cómo aumentar el tiempo de actividad física diaria, cuáles son los grupos de alimentos y cómo integrar un plato balanceado en su alimentación; además de la importancia de la hidratación”, explica Ruth Camelo, directora de la corporación.

En encuentros periódicos con las familias, estudiantes y docentes (recreos, tomas de calle, actividades en clase, reuniones), los profesionales de Ludonutrición lograron fomentar nuevos hábitos en las comunidades educativas, siempre utilizando actividades lúdicas.

“El programa me parece chévere porque aprendo sobre los platos saludables y el deporte físico. Les he contado a mis papás que a la escuela van a enseñarme que hay que comer saludable y que hay que hacer ejercicio”, cuenta Pedro Steven Aguilar Castillo, estudiante de quinto de primaria en la Escuela Antonia Santos Verganzo del colegio Técnico Industrial de Tocancipá.

Por su parte, los maestros agradecen al proyecto el que también les haya dado ideas para hacer actividad física con los niños en los cambios de clase, y los padres y madres el que les haya enseñado maneras para alimentar a sus hijos sanamente con pocos recursos e informarlos sobre cómo cuidarlos con amor.

“Nuestra visión es que todos los niños logren su máximo potencial de desarrollo, pues de ellos depende el futuro de todos. A través de proyectos como Ludonutrición promovemos hábitos saludables a través del juego, asegurando que ellos y sus padres cuenten con herramientas prácticas para continuar interactuando y aprendiendo en casa, fortaleciendo el desarrollo infantil”, comenta Eva Fernández, gerente de Desarrollo Infantil Temprano de Fundación FEMSA.

Qué dicen niños, docentes y padres

  • “Con los docentes el programa de Ludonutrición ha tenido un impacto muy bueno porque en sesiones independientes de los niños nos enseñó a jugar, a ser más dinámicos”, Flor Ramírez, profesora sede Antonia Santos Verganzo del Instituto Técnico Industrial de Tocancipá.
  • “Para nosotros ha sido importante porque nos han enseñado cómo alimentar a los niños. También nos han enseñado a compartir con ellos con el juego.”, dice Liliana Crespo, mamá de un estudiante de El Salvador.
  • “He aprendido a valorar más los juegos de los niños, integrarnos más con ellos para que su crecimiento y entendimiento sea con amor”, Fadriani López Martínez, madre de familia del barrio Nelson Mandela de Cartagena.
  • “Hay que comer cosas muy saludables para tener un desarrollo completo y muy bueno”, Paola Gómez Pereira, 9 años, cuarto de primaria de la Institución Educativa de Bayunca.
  • “Me gusta jugar y recordar lo que fue mi infancia y tener en cuenta la importancia de jugar con nuestros hijos”, Andry Lorena Lardero, madre de familia de Montería.
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