“En mi casa somos cuatro hombres, mi papá y tres hermanos, yo soy el mayor. Mi mamá es ama de casa y ya no es la única que lava la loza, ni la única que cocina. Eso va generando cosas buenas. Imagínate cuidar cuatro hombres porque la sociedad dice que es así, si no está mal, y ves a alguien que te ayuda, pues eso cambia y las relaciones mejoran. Crean un vínculo social, familiar y personal. Es una cosa tremenda”.

José Luis Sánchez Orobio, tiene 20 años y vive en Guapi (Cauca), dice que en su población la mujer está en segundo plano. Llega a esta conclusión después de haber realizado una investigación con sus compañeros de la Normal Superior la Inmaculada de Guapi en la que identificaron cuáles son las prácticas y comportamientos relacionados con la equidad de género, que se viven día a día dentro y fuera del aula de clase.

Hoy no está en la Normal Superior porque ya obtuvo su título de bachiller. Junto con Yeli Mariana Tello Solis, de 22 años, egresada de la misma institución, dedica parte de su tiempo a fomentar reflexiones sobre los derechos humanos sexuales y reproductivos en instituciones educativas de Cauca y Nariño, y a continuar con sus investigaciones en género.

“Los derechos humanos son garantías, valores, facultades que todos los seres humanos necesitamos para vivir dignamente, no se pueden traspasar; además están consagrados en muchos artículos y leyes. Todos los seres humanos los tenemos y para poder exigirlos debemos conocerlos. No es con la idea de que cada uno defienda lo suyo, sino que la persona conozca hasta dónde van sus derechos y dónde inician los de los demás. No se trata solo de defender y pelear por lo mío, sino también por los de los demás y eso también hace parte de mis derechos”, explica Yeli.

La joven dice que estar informado, conocer los derechos y educarse es la mejor herramienta para tratar de trasformar por lo menos el entorno más cercano.

Cómo llegaron a esto

Para que los jóvenes llegaran a este rol se involucraron muchos elementos. La institución donde se prepararon para ser docentes tiene una unidad temática sobre educación sexual y competencias ciudadanas. “En esa unidad nos formamos en derechos humanos, sexuales y reproductivos, en los seis principios sobre sexualidad y entre esos está el de género”, dice Yeli.

Esta formación la complementaron y la pusieron en práctica al hacer parte de la Unidad de Liderazgo de Género de Guapi, de la Mesa de Trabajo del Proyecto sobre Educación Sexual de la Normal y más adelante siendo parte de un proyecto de educación sexual, financiado por Save The Children. En él quedaron como consultores.

“Desde nuestro trabajo como consultores llevamos ese mismo mensaje que alguna vez nos proyectaron. Es algo muy bueno y muy bonito. Tengo otra perspectiva de lo que es ser mujer y he aprendido que como persona tengo unos derechos que me deben ser respetados. También me ha ayudado a reconocer cómo me pueden estar vulnerando mis derechos en cosas mínimas”, dice Yeli.

La joven agrega que ese proceso la ha hecho tomar un poco más de liderazgo e iniciativa propia. “Puedo apersonarme más en trabajar y velar por los derechos de los niños, las niñas y los adolescentes no solo en nuestra comunidad, sino en otros lugares donde sabemos que esto se necesita. Y esto empieza desde mi casa”.

Algo de los talleres

Los talleres que dictan los dos jóvenes en los colegios, con otros muchachos más, son de cuatro horas máximo y están dirigidos a estudiantes de básica primaria y bachillerato. Los grupos focales son más o menos de 20 estudiantes, entre hombres y mujeres.

Los encuentros son amenos. Empiezan con un ejercicio de presentación, luego los participantes hacen unos ejercicios reflexivos direccionados hacia los temas del taller, que ayuden a interiorizarlos. También se tienen espacios de conversación.

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