Save the Children ha creado espacios para que los niños, niñas y jóvenes ocupen de manera productiva su tiempo libre. Allí tienen acceso a talleres, charlas, aprendizaje y a un buen compartir.

Con el objetivo de crear espacios que brinden seguridad y protección a los niños, niñas y adolescentes de las zonas más conflictivas de Tumaco (Nariño), desde el 2012 Save the Children, con la colaboración de Fundación Bolívar Davivienda, la Gobernación de Nariño y la Alcaldía de Tumaco, lleva a cabo el proyecto ‘Tumaco Protector de la Niñez’.

Uno de los componentes de este proyecto son los Espacios Protectores, ubicados en las áreas más vulnerables por el conflicto armado, violencia urbana o reclutamiento forzado, con el objetivo de reducir los riesgos a los cuales están expuestos los niños, niñas y jóvenes. En estos espacios pueden hacer uso provechoso de su tiempo libre, conocer y ejercer sus derechos.

“Algunos de los problemas más extendidos son la normalización de la violencia, el reclutamiento forzoso y la falta de protección de la infancia por sus familias, comunidades e instituciones”, dice uno de los boletines de Save the Children.

Andrés, de nueve años de edad, asiste a uno de estos espacios. Vive en una casa de madera sobre el río, un lugar de alto riesgo porque hay una fuerte presencia de grupos armados y actividades ilícitas. Su mamá es de una etnia indígena y su papá es afro. Dentro de la casa hay gallinas, a menudo se quedan sin luz y no disponen de agua ni alcantarillado, por lo que se bañan en el río.

“Me gusta mucho ir al espacio amigable porque uno se divierte, juega, puede hacer amigos, nos dan talleres como de pintura, de la salud, salud en la casa…”, dice Andrés en uno de los boletines.

Su mamá está en primero de primaria. Se motivó a estudiar porque no sabe cómo responder a las inquietudes de sus hijos cuando tienen tareas del colegio. “Todos mis hijos van al espacio amigable. Me gusta porque ellos aprenden muchas cosas que los motivan y les explican las profesoras. Mi esposo trabaja vendiendo gallinas y yo lavando ropa, entonces mis hijos pasan bastante tiempo solos (…) En la casa somos seis, mi hija de trece años, uno de once, Andrés de 9 y la pequeña de seis años, mi esposo y yo”, dice la mamá de Andrés.

En los espacios reciben talleres y escuchan charlas de diferentes temas donde el foco son los derechos de la niñez y la convivencia pacífica. Entre los temas, por ejemplo, está la prevención del abuso sexual y el fomento de la autoestima. “Es importante que se quieran, que tenga confianza en sí mismos para así ser más fuertes emocionalmente, porque cuando no tienen autoestima es más fácil para un adulto abusar”, explica una tutora.

Trabajo conjunto

Una de las formas que tienen los grupos armados de reclutar a menores de edad es captando a los niños que están en las calles y que no cuentan con una red de apoyo fuerte que los proteja.

En los espacios se identifican casos de niños o niñas donde sus derechos no están siendo defendidos, como por ejemplo que no están estudiando o que sufren maltrato en la casa. En estos casos, las psicólogas hacen visitas domiciliarias y seguimiento al caso y  de ser necesario, se activa la ruta de atención infantil con instituciones municipales.

Por esto, con las familias trabajan pautas de crianza positiva para mejorar el cuidado de los niños y niñas, para rechazar la violencia como forma de castigo, para concientizar de la necesidad de dar cariño y confianza a los hijos, entre otros temas que promueven el buen trato.

“Sin embargo, por falta de recursos nos vimos obligados a disminuir la cantidad de niños y niñas que reciben esta ayuda hasta junio de 2016. De los 440 niños que acudían a los espacios, actualmente solo 200 niños acuden. De los 800 beneficiados directamente desde las instituciones educativas, solo 120 han podido continuar. En cambio, los riesgos que amenazan a la niñez no han disminuido. En Tumaco queda todavía mucho por hacer”, dice el boletín.

Otros componentes del proyecto

Además de los Espacios Protectores, hay tres componentes más. Uno de ellos es el trabajo con adolescentes y jóvenes que hacen procesos de movilización social en el municipio; otro componente tiene que ver con el ejercicio hacia las instituciones educativas, en cuanto al fortalecimiento de la comunidad educativa con miras a promover los derechos humanos y, finalmente, trabaja por el empoderamiento de líderes comunitarios, “que son en quienes queremos depositar los resultados del proyecto para que puedan sostenerlo en un futuro cercano”, concluye el boletín.

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